sábado, 26 de septiembre de 2009

Las mafias inundan el mercado de heroína para crear nuevos adictos


  1. Las redes bajan los precios a niveles de los años 80 para ganar nuevos clientes
  2. Catalunya irrumpe como una zona clave en la distribución de este tipo de droga

¿Cuál es la mejor manera de que un bien de consumo que ha caído en desuso vuelva a tener éxito? Bajar su precio y aumentar su calidad. Esa es la táctica comercial a la que se han lanzado las grandes mafias dedicadas al tráfico de heroína, decididas a hacer que esa droga, que hizo estragos en los años 70 y 80 y que cayó en desuso en los 90, vuelva a reinar en la calle. Tal y como explicaron a este diario expertos en narcotráfico del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), «esas redes están poniendo en el mercado mucha heroína a un precio muy bajo, casi inferior al de los años 80, y de buena calidad». «Es su estrategia comercial: buscan captar nuevos clientes», comentan esas fuentes policiales.

Actualmente, un gramo de heroína cuesta 30 euros, mientras que por esa misma cantidad de cocaína hay que pagar hasta 60 euros. «Su plan se basa en aumentar la oferta para intentar crear más demanda», alertó en conversación telefónica con este diario Amado Phillipe de Andres, encargado de desarrollo de programas de la Agencia de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito. Según los datos de que dispone, las grandes redes de tráfico de heroína pretender ocupar los huecos que en Europa occidental pueda dejar el mercado de la coca, muy consolidado.

La idea es que la heroína, que en algunos ambientes empieza a esnifarse, pueda reemplazar a la coca en aquellos momentos en que haya escasez en el mercado de esta droga. Hoy, como en las últimas décadas, son las mafias paquistanís y sobre todo las turcas las que controlan, con el apoyo de bandas albanesas, búlgaras y serbias, el tráfico de la heroína procedente de Afganistán y con destino a los países de la UE. De hecho, uno de los motivos de ese intento de que repunte la demanda de esta droga se debe al interés de sus productores, los talibanes afganos, de vender más heroína y así lograr más beneficios para financiar sus acciones terroristas en Afganistán.

SE DISPARAN LAS INCAUTACIONES / Esa estrategia se ha notado especialmente en España, donde en el último año y medio se han disparado tanto el número de alijos incautados como la cantidad total. Si hasta principios del año pasado lo normal era encontrar alijos de pocos gramos que iban a ser vendidos al detalle, desde entonces la dinámica ha sido la de encontrar grandes alijos.


El mayor de todos fue el decomisado por la Policía Nacional en agosto del 2008 de un velero que había atracado en el puerto deportivo de Sitges (Garraf) y en el que se había 316 kilogramos de heroína. Esa incautación, la mayor en los últimos años en España y en Europa, hizo que se encendiera en la unidades antidroga el piloto rojo de la alerta ante la posibilidad de que Catalunya se estuviera convirtiendo en plataforma de distribución de esa droga, como ya lo es, por ejemplo, del hachís.


Esos temores se confirmaron este verano cuando en Lloret de Mar, en una operación conjunta entre la policía española y la francesa, se detuvo a un paquistaní que desde la costa catalana coordinaba el traslado de heroína por la UE. Su detención permitió localizar 92 kilos de heroína en Madrid y en la localidad francesa de Argeles sur Mer.


La última señal de alerta sobre el papel que juega Barcelona como plataforma de distribución se produjo cuando la policía interceptó una vía de introducción de heroína por vía aérea desde Afganistán. La red, integrada por paquistanís, enviaba muebles con cocaína en su interior por avión desde Kabul a Londres y desde ahí a Barcelona.

TRES AÑOS DE SUBIDA / Sin embargo, el regreso con fuerza de la heroína no se vive solo en España. En Francia, en el 2008 se incautaron 1.000 kilos de esa droga. «Las incautaciones de heroína llevan tres años seguidos subiendo», comentan fuentes policiales francesas.

1 comentario:

Olga i Carles dijo...

Parece mentira...
Como podía ser claramente creible, esos anúncios en el pasado, en una sociedad considerada orgullosamente madura?
De que nos alimentamos?
Como digerimos todo lo entrante por nuestros sentidos?
Como diferenciamos la justícia de la injustícia en la alimentación?
Donde está la inteligéncia y la sabiduría del ser humano?