domingo, 23 de enero de 2011

Crece la concienciación entre los que intentan dejar de fumar

De los 11 millones de fumadores actuales, hasta un 60% quiere dejar de fumar

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Como ya ocurrió en el 2006 con la primera ofensiva contra el tabaco en lugares públicos, la prohibición total de fumar en locales cerrados ha supuesto un aliciente más para impulsar a muchas personas a dejar el cigarrillo. Aunque sólo han pasado unos días, hay indicios de un aumento del interés por dejar este hábito. En todo caso y en comparación con lo ocurrido hace cinco años, los especialistas en deshabituación consultados aseguran haber notado un mayor convencimiento entre los que dan el primer paso para romper con el tabaco. “La concienciación sobre los peligros que comporta fumar ha calado en la sociedad y, en especial, entre muchos fumadores. Lo notamos en la gente que quiere romper con el tabaco”, señala la farmacéutica Ana María Quintas.


Ignacio Fernández, jefe de servicio de la Clínica Universitaria de Psicología de la Complutense de Madrid, señala que los usuarios a los que están atendiendo “llegan con una altísima motivación”. Por su parte, el vicepresidente de Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ) y coordinador del área de tabaquismo, Juan Antonio Riesco, resalta además que los peligros del tabaquismo han acabado calando también en el ámbito sanitario, y se nota. Los médicos calculan que de los 11 millones de fumadores que hay en España, hasta un 60% estaría en disposición de hacer un intento serio de abandonar el tabaco.


Quintas, con 20 años de experiencia trabajando desde su farmacia para combatir el tabaquismo, señala que la concienciación se nota también en la reducción del tiempo en que los que sufren recaídas vuelven a intentar dejar de fumar. “La población percibe que fumar es malo y hace intentos para no depender del tabaco”. La también vicesecretaria del Colegio de Farmacéuticos de Madrid comenta otros cambios en el comportamientos de los que quieren ser ex fumadores: “Ahora es más habitual que justifiquen su decisión movidos por un convencimiento personal, cuando antes había mucha gente que reconocía que acudía por la presión de personas de su entorno”. Y el porcentaje de éxito de las personas que atiende a diario también ha mejorado: “A principios de los 90, rondaba el 35%, ahora ya estamos en el 70%”.


Al igual que desde la Separ, el psicólogo Ignacio Fernández advierte que los mecanismos y motivaciones que impulsan a dejar de fumar suelen ser muy diferentes entre las personas sanas y las que padecen patologías crónicas. Unos acostumbran a buscar ayuda, si lo consideran necesario, en una farmacia, gabinete psicológico o en atención primaria–, mientras que los otros suelen entrar en el proceso de deshabituación de la mano de un médico.


Los expertos recuerdan la conveniencia de acudir al personal sanitario. “Sólo un 5% de las personas que intentan en serio dejar de fumar por sí solas lo han conseguido un año después; en cambio, si detrás hay una valoración, un diagnóstico y un tratamiento gracias a la intervención de profesionales sanitarios, las probabilidades se multiplican hasta por ocho y puede llegar al 40%”, explica Riesco. “El camino es largo y dificultoso –añade Fernández–, así que todo lo que sea supervisión profesional es recomendable”.


El proceso depende de superar con éxito la dependencia física, psicológica y gestual que comporta el hábito de fumar. Para el psicólogo Ignacio Fernández, más allá del esfuerzo para superar la adicción a la nicotina, hay que luchar contra “un hábito repetitivo –a lo largo del día, los fumadores dan centenares de caladas–, asociado a conductas y situaciones”. Relaciona los fuertes lazos psicológicos que “amarran” al fumador a la mayoría de las recaídas que se acaban produciendo.


“Las recaídas llegan porque se da una falsa sensación de control, uno baja la guardia, piensa que ya no lo pasa tan mal sin fumar, y finalmente cree que puede encender sólo un cigarrillo al día”, afirma Fernández. También lo atribuye a la falta de herramientas para manejar la ansiedad asociada a la abstinencia. “Al impulso inicial de factores externos comola existencia de una nueva ley o un catarro, apostamos por intervenciones motivacionales como la sensación de libertad, la superación de un reto...”.


Al año, los españoles gastan 43 millones de euros en tratamientos para dejar de fumar, según datos de la consultora IMS Health. Parches, pastillas, chicles, ayuda psicológica, solos o combinados, los tratamientos son variados y, según los expertos, demostradamente efectivos. Aparte de algunos indicios, los analistas señalan que aún es pronto para hacer un balance de la venta de estos tratamiento de deshabituación. Hasta noviembre “se ha producido un ligero aumento de las ventas. Hay que esperar”, explica Miguel Martínez, responsable de línea de negocio de IMS.


A pesar de que la adicción a la nicotina dura bastante menos, el tratamiento para abandonar el tabaco se alarga entre 8 y 12 semana. Las farmacias que dan asistencia para deshabituarse al tabaco hacen un seguimiento mínimo durante incluso un año.

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